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Hamlet: ¿Quieres tocar esta flauta?

Guildenstern: Señor, no puedo.

Hamlet: Te lo ruego.

Guildenstern: Creedme, no sé.

Hamlet: Te lo suplico.

Guildenstern: No sé de verdad como tocarla, Señor.

Hamlet: Tan fácil es como mentir. Tapa estos agujeros con los dedos y el pulgar, dale aliento con la boca y emitirá una música muy elocuente. Mira, estos son los agujeros.

Guildenstern: Pero no sabré sacarle ninguna melodía. Me falta el arte.

Hamlet: ¡Vaya, mira en qué poco me tienes! Quieres hacerme sonar, parece que conoces mis registros, quieres arrancarme el corazón de mi secreto, quieres tocarme desde la más grave hasta la más aguda de mis notas, hay tanta música, tan bella voz en este pequeño instrumento, y todavía no sabes hacerle hablar. ¡Voto a Dios! ¿Tú crees que yo sea más fácil de tocar que una flauta? Llámame con el nombre de cualquier instrumento; por cuanto quieras manejarme, no conseguirás tocarme.

Hamlet III II - W. Shakespeare
 

Estimado lector, lector curioso,
bienvenido a estas paginas dedicadas a la Musicoterapia y al Modelo Benenzon.

Nos ha gustado iniciar nuestra conversación con las palabras de Shakespeare, ya que en Musicoterapia la Música, las diferentes Artes y la Ciencia están acostumbradas a dialogar, mientras con diferentes métodos persiguen el mismo objetivo: indagar al ser humano.

Si su curiosidad y su tiempo quisieran ir más allá de la lectura de un buen pasaje teatral, podríamos continuar esta inusual conversación, donde el arte de Shakespeare nos ayudará a presentarle algunos conceptos del Modelo Benenzon.

Senor no puedo...Me falta el arte

Guildenstern se niega a tocar la flauta, vive el instrumento musical como tabú, objeto inaccesible y sagrado, que los demás mortales no pueden tocar porque protegido por los poderes mágicos del arte musical.

El Modelo Benenzon nos ayuda a reconocer y a superar el "tabú de Guildenstern", trasformando el intocable instrumento musical en un material de comunicación sencillo y accesible. Indaga los instrumentos musicales como parte integrante de una relación terapéutica no verbal, donde se presentan y se utilizan como objetos musicales, objetos comportamentales, objetos externos sede de proyecciones internas, acordándonos que el instrumento musical más completo es el cuerpo humano. El Modelo forma al terapeuta para seleccionar cuales y cuantos instrumentos introducir en un setting de Musicoterapia, hasta llegar a la definición de un propio GOI (Grupo Operativo Instrumental), el grupo de instrumentos apto para obtener una buena comunicación entre terapeuta y pacientes.

Quieres arrancarme el corazón de mi secreto, quieres tocarme desde la más grave hasta la más aguda de mis notas.

Hamlet habla de Hamlet como de un instrumento musical, hecho de voz, teclas y diferentes notas que pueden resonar hasta llegar a descubrir el corazón de su misterio. Notas, sonidos, música como metáfora del mundo interno del ser humano, de los pensamientos más íntimos, de las memorias más escondidas.

Pasando por el corazón musical del Hamlet, pasando por la música que nos pertenece como individuos y como seres humanos, entramos directamente en el corazón del Modelo Benenzon, entramos en el principio del ISO (Identidad Sonora), entramos en el complejo dinámico de nuestras energías sonoras y de movimiento, entramos en las estructuras arcaicas de la memoria no verbal. La búsqueda del ISO del terapeuta, la búsqueda del ISO del paciente, las investigaciones sobre la memoria, el contexto y la comunicación no verbal, de hecho constituyen el trabajo principal para cada musicoterapeuta que se refiera al Modelo Benenzon.

¡Voto a Dios! ¿Tú crees que yo sea más fácil de tocar que una flauta? Llámame con el nombre de cualquier instrumento; por cuanto quieras manejarme, no conseguirás tocarme.

La cólera de Hamlet explota en esta frase, rabia extrema dirigida hacia el falso amigo que considera un ser humano más fácil de tocar que una flauta... Guildenstern es un traidor, que sepa o no sepa tocar la flauta ofrecida no importa, el corazón secreto de Hamlet no se dejará tocar por el : nunca! No tenemos dudas, Guildenstern ha instaurado una pésima relación con Hamlet, y por esto nunca tendrá acceso a los secretos de su corazón musical.

Hamlet nos ayuda una vez más a comprender la filosofía del Modelo Benenzon, donde el instrumento principal del musicoterapeuta, para llegar a tocar las cuerdas mas internas, arcaicas y profundas del ser humano, es la calidad de la relación terapéutica. En el Modelo Benenzon el musicoterapeuta tiene que aprender a instaurar y a desarrollar una buena relación terapéutica; a escuchar, reconocer y a esperar al paciente, para que este pueda expresarse y para que pueda llevar directamente sus propias necesidades dentro de la relación.

Muy lejos del trágico error de Guildenstern, el Modelo Benenzon empieza y termina en tener al centro de nuestro trabajo de musicoterapeutas al ser humano.

...En uno de mis trabajos hacia una distinción entre un niño esquizofrénico y uno con Autismo infantil... Hoy debo confesar que catálogo los fenómenos distintivos de la comunicación solamente entre un niño de nombre Juan y otro de nombre Pablo...

Rolando O. Benenzon

Saludamos al lector con esta frase, esperando que desee frecuentar estas páginas y seguir nuestro trabajo.

Diana Cappadozzi - Presidente CBE

   
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