Música, persona y transformación

Giuliana Nataloni

Música y medicina, premisas históricas

La relación entre música y medicina es antiquísima, y se remonta a mitos y cosmogonías. La música como instrumento de curación ha estado siempre presente en todas las fases de la vida social de las comunidades primitivas, sea en función religiosa y ritual, sea de comunicación. Expresión de esto son las referencias mitológicas, bíblicas e históricas, de las cuales damos algún ejemplo. Apolo era, para los griegos, contemporáneamente dios de la música y de la medicina. Pitágoras llamaba la música "medicina musical" y parece que la utilizara como instrumento de cura con los enfermos mentales. En la Biblia se encuentra otro ejemplo histórico de este vínculo música - medicina, la historia de David y Saúl: "...Y así cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él..." Los efectos de las interacciones música - psique, música - estado emotivo, no se refieren únicamente a la inducción de un estado de relajamiento. Pensamos a los rituales donde el estado de trance se produce y se mantiene por el ritmo de las percusiones, a las músicas que precedían el ataque en las batallas, hasta llegar a hoy, a los rituales sonoros de preparación de las competiciones deportivas (por ejemplo los himnos de los equipos de football, etc), todas practicas sonoro - musicales que producen un efecto opuesto al relajamiento. Si entonces querríamos entender el valor de la música como terapia, hoy tendríamos que valorar, persona por persona y momento por momento, en cada individuo, cual uso de la música se tendría que "prescribir" y cual sería "contraindicado".

Música instrumento de relación

La música se ha presentado siempre, en todas sus formas, como un instrumento de relación para el ser humano con sigo mismo, así como entre dos (relación dual) o más personas (relación grupal) y este histórico "poder de relación" es lo que funda el desarrollo de la musicoterapia actual. Hoy, diferentes son los objetivos que las técnicas musicoterapicas se plantean, desde el relajamiento psicofisico, a la socialización, a la introspección, al contacto con problemáticas internas, a la emersión de energías reprimidas como rabia, agresividad, dolor, lagrimas, etc., con sucesiva liberación a través de la improvisación musical con la voz o con instrumentos musicales sencillos, etc.

En el enfoque musicoterapico con una persona es indispensable un análisis detallado del estado psicofísico, de las necesidades y de los recursos de la persona que dirigimos hacia una intervención musicoterapica, asì como es indispensable respetar el principio del ISO - Identidad Sonora (R. O. Benenzon). El concepto de ISO se refiere a la existencia de un sonido o de un conjunto de sonidos o fenómenos sonoros internos que caracterizan e individualizan una persona. El ISO resume en si los arquetipos sonoros universales y las vivencias personales desde la vida intrauterina a la edad actual del individuo: es el tiempo mental, la identidad sonora profunda de un individuo. El principio del ISO es un concepto dinámico, que se encuentra en movimiento continuo en el inconsciente del ser humano, estructurándose con el paso del tiempo. Según este concepto, entonces, una música puede ser definida como "relajante" solo por quien la siente como tal, en aquel momento. En la escucha musical dirigida hacia el relajamiento es fundamental que sea el paciente a elegir una música idónea a acompañar este proceso; también en las técnicas de relajamiento guiado, tipo training autógeno modificado, GIM (Imaginación Guiada con Música), donde es el terapeuta a dirigir verbalmente el relajamiento, se tiene que respetar la elección musical del paciente.

Música y relación psicoterápica

Para reflexionar sobre el argumento analizamos dos ejemplos de efectos de la música sobre la psique humana: uno literario y uno cinematográfico. El grande Lev Tolstoj en su obra "La sonata a Kreutzer" (1981) hace decir al protagonista, el señor Pozdnysev, un uxoricida, como una pieza musical, la dicha Sonata para violín y piano de Beethoven, lo haya hecho consciente de su sentimientos de celos, hasta la actuación del gesto homicida. Más cerca de nuestros tiempos, para citar uno de los innumerables ejemplos en el cine, el director Kubrick en la película "La naranja mecánica" (1971) asocia las imágenes de actos violentos ideados por la mente del psicopático Alex, y realizados por un grupo connotado como "manada", a la escucha de la novena sinfonía de Beethoven. Y sin embargo es el mismo Beethoven, el padre musical de las notas tan sublimes que exprimen en música la "Oda a la alegría" de Schiller. Antes de comentarlo, referimos el pasaje de Tolstoj entero

Desde la "Sonata a Kreutzer"

Lev Tolstoj (1891)

"¿Qué es la música? ¿Qué efecto tiene sobre nosotros? ¿Y porque tiene el efecto que tiene? Dicen que la música tenga el efecto de elevar el animo, pero no es así, ¡son tonterías! Es cierto que un efecto lo tiene, un efecto terrible, por lo menos sobre mí, pero para nada en el sentido de elevar el ánimo. Ella no tiene el efecto de elevar el ánimo, y tampoco de desanimarlo, sino de excitarlo. ¿Como podría explicárselo? La música me obliga a olvidarme de mi mismo, a olvidar mi situación concreta, y me transporta en una situación diversa, que non es la mía; bajo la influencia de la música me parece escuchar lo que en realidad no escucho, entender lo que no entiendo, poder hacer cosas que en realidad no puedo hacer.

De repente la música me transporta directamente en la condición espiritual en la cual se encontraba su autor en el momento de escribirla. Mi animo se funde con el suyo, y yo me voy transfiriendo junto con el autor desde un estado de animo a otro, pero porqué pasa esto yo no lo se... Ciertamente el que escribió la música - pongamos que se trate de la Sonata a Kreutzer de Beethoven - sabía porque se encontraba en este estado de animo, que lo obligaba a cumplir determinados actos y que por lo tanto para el tenia sentido; pero para mi, en cambio, no tiene ninguno... Y es por esto que la música a veces actúa en manera tan terrible, hasta espantosa. En China la música es un asunto de estado y es así que tiene que ser...

Sobre mi la ejecución de esa pieza ha tenido un efecto terrible: ha sido como si se me descubriesen sentimientos nuevos, que me parecía no haber conocido nunca, como si se me revelasen nuevas posibilidades que hasta entonces no había podido ni imaginar. Ha sido como si una voz me hablase en el íntimo y me dijera: ¡Mira, así es como se tiene que vivir y pensar, y no como vivías y pensabas antes! No podía absolutamente darme cuenta en que consistía esa novedad que se me había revelado, pero ya solo la conciencia de esta nueva condición espiritual me daba mucha alegría. Todas las personas que tenía alrededor, incluido él y mi mujer, me aparecían ahora bajo toda otra luz".

Analizamos el primer punto: la música hace olvidar la situación concreta. Esto podría ser visto como una fuga maniacal de la realidad, en cambio la capacidad de "olvidarse" de la propia condición es el primer paso hacia la activación de nuevas ideas sobre las posibles, diferentes actitudes hacia la vida. Es el recurso para liberarse de un cliché , que frecuentemente obliga al individuo a un inexorable repetirse de guiones siempre iguales y que lo hacen sufrir, encerrándolo en una jaula, donde la manera más sencilla de salida parece ser, a veces, la misma enfermedad. Muy frecuentemente en el recuento de la vida de los pacientes, y más con los pacientes oncológicos, nos encontramos con la frase: "no podía hacer nada más que ponerme enfermo en aquella situación".

Otro punto es el transferirse, es decir: desplazarse, con el compositor y a través de la música, desde un estado de ánimo a otro. ¿Qué es el transfert en psicoterapia, si no el transferirse de los afectos que pertenecen a la vivencia del paciente sobre la persona del psicoterapeuta? Freud reconoce en el transfert el elemento esencial que hace posible la realización de la psicoterapia analítica. Es en el tranfert que pueden actuar terapéuticamente las asociaciones libres y las interpretaciones, sea las del paciente sea las del terapeuta. También Tolstoj, diciendo "junto con el", subraya el otro aspecto fundamental de la cura: el controtransfert, el exacto análogo del transfert que se refiere al terapeuta. Por lo tanto la música puede ser el instrumento de una relación psicoterapéutica, a través de la música se realizan esos movimientos transferales y controtransferales que están a la base del tratamiento psicoterápico y de su resultado.

Pero vamos al punto crucial: la conciencia de una posible nueva condición existencial, la posibilidad del cambio. Cada tipo de psicoterapia se plantea el objetivo de favorecer el cambio de la persona hacia una actitud más equilibrada y saludable, abandonando o transformando las actitudes que la hayan conducido a una existencia patológica. "¡Mira, así es como se tiene que vivir y pensar, y no como vivías y pensabas antes!" Como frecuentemente ocurre, ya solo entrever esta posibilidad de cambio da alegría y alivio al paciente, también al paciente oncológico. En el camino psicoterápico, después, estas energías positivas encuentran la manera de traducirse, sesión tras sesión, en un camino hacia la curación. Como conclusión, podemos considerar la música como un potente instrumento de relación para el ser humano, con sigo mismo y con el otro, para facilitar, actuar, contener y elaborar contenidos emotivos reprimidos, bloqueados o encapsulados, también cuando ya hayan tomado el camino "errado": el de la enfermedad.

Bibliografía

  • Benenzon R., Manual de musicoterapia
  • Freud S., Dinamica della traslazione (1912), in Tecnica della psicoanalisi, in Opere, vol.VI, Boringhieri, Torino, 1974.
  • Tolstoj L., Sonata a Kreutzer

 

 

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