Musicopsicoterapia y edad evolutiva

Rolando O. Benenzon

Observaciones preliminares
Hablar de psicología evolutiva en musicoterapia significa aceptar el concepto cualitativo y no cuantitativo, en su aplicación tenemos que hablar también de psicología involutiva o evolutiva patológica, porque la musicoterapia acompaña al ser humano desde sus inicios con todas las expresiones de la época fetal, la aparición del autismo en el nacimiento hasta la eclosión del Alzheimer en la vejez.
1) ¿La expresión de la personalidad se puede realizar sin el uso del lenguaje hablado?
2) ¿Se puede pensar a través exclusivamente del uso de los códigos no verbales?
3) ¿Se pueden elaborar pensamientos solamente utilizando el sonido?

La formación en musicopsicoterapia
Durante más de treinta años he realizado experiencias de grupo e individuales buceando el contexto no verbal como única alternativa de comunicación y de expresión de la personalidad. Caminar hacia “La búsqueda de la Identidad Sonora (ISO)” es el objetivo de los seminarios de cuarto nivel de Musicoterapia Didáctica, que hoy llamo de Musicopsicoterapia Didáctica, para grupos cerrados de profesionales que vienen realizando la experiencia en niveles anteriores, por lo tanto ya entrenados en trabajar en el contexto no verbal, que les permite acercarse en profundidad para descubrir aspectos del ISO individual de cada uno. Para esto es necesario transitar a través del ISO en Interacción, que en un grupo con estas características (es decir de haber compartido no menos de 80 horas en el curso de dos años) tienen abierto en el contexto no verbal una serie de canales de comunicación que les permite acceder a este reconocimiento. Es una manera de transitar el camino para reconocer el tiempo y el espacio de la zona olvidada de la personalidad. Esto es posible solamente en el compartir una experiencia, donde la interacción que va a caracterizar el vínculo entre los diversos integrantes del grupo comience a hacer impacto en la identidad sonora de cada uno y por lo tanto provocar la salida de las expresiones individuales. Es una manera de ir y venir en la acción: Yo te percibo, tú me percibes; Yo percibo al otro, el otro me percibe a mí. La acción es esperar, escuchar, atender, percibir, recepcionar, acoger al otro y a mi mismo. Por lo tanto también digo: yo me espero, yo me escucho, yo me percibo, yo me acojo. Un destino fundamental de este caminar es ir en dirección hacia el silencio y reconocer nuestras pausas. La pausa es una de las características más importantes de nuestra identidad. La cadencia de los sonidos, la cadencia de la relación entre los sonidos. Por eso defino la musicopsicoterapia como el arte de combinar el silencio y las pausas para crear la comunicación. El contexto no verbal le permite al hombre re - encontrarse con sus sentimientos, sus raíces, su etnia y su historia. Trabajar en el no verbal significa remover el polvo de nuestra memoria.

La Musicopsicoterapia
Me he preguntado muchas veces: ¿Porqué he recibo tantas críticas a mi modelo teórico y práctico de musicoterapia sobre todo de los propios musicoterapeutas, no así tanto de los psicoterapeutas? La crítica fundamental que he recibido es que yo considero que es posible en muchos casos establecer como única alternativa de comunicación la llamada “Comunicación no verbal”. Según la psicología para hacer consciente el inconsciente es siempre necesario el concurso de la palabra; y además que el hombre necesita para comunicar y comprender el uso del significado de la palabra, siendo la posibilidad del pensamiento a través de la misma. En mis treinta años de enseñar y aplicar la musicoterapia he demostrado y preconizado que no es necesario el concurso de la palabra para hacer consciente el inconsciente y que se puede desarrollar toda una historia relacional y un proceso terapéutico solamente con el uso de la comunicación no verbal, a lo que Watslawick llama “Comunicación analógica”. Es por todo esto que he dejado de lado el término de musicoterapia reemplazándolo por el de Musicopsicoterapia. Hay numerosas definiciones de psicoterapia, pero tomemos algunas de las más simples:

  1. La psicoterapia es el término genérico que se da para distintos tipos de tratamientos basados en la comunicación verbal y no –verbal con los pacientes, a diferencia de los tratamientos basados sobre recursos psicofarmacológicos, o intervenciones quirúrgicas o directas sobre el físico, como electroshock, shock insulínico u otros.
  2. Es un proceso psicológico instaurado entre dos o mas personas, entre las cuales una (el terapeuta), en virtud de su preparación, de sus conocimientos psicológicos, interviene con el objetivo de influenciar, de modificar la experiencia psíquica, las funciones mentales y la conducta de las otras (el paciente).

Por lo tanto no queda ninguna duda que de acuerdo a lo que hemos definido, la musicoterapia es también una psicoterapia. La musicopsicoterapia se inscribe dentro de la metodología y técnica de las psicoterapias no verbales, siendo la musicopsicoterapia la representante por excelencia de las psicoterapias no verbales. Es cierto que se deben hacer las diferencias respecto a otras psicoterapias y respecto a otras terapias que se confunden con la musicopsicoterapia. La musicopsicoterapia no utiliza recursos de la farmacopea sonoro – musical. Utiliza los instrumentos corpóreo – sonoro- musicales para intermediar y / o favorecer la relación con el paciente. El uso de la música puede ser patrimonio también de otras psicoterapias y de otras terapias. Lo discutible y un importante terreno para la reflexión es pensar la diferencia entre la musicopsicoterapia y otras psicoterapias. Hay dos elementos diferenciales. El primero es que la musicopsicoterapia es una psicoterapia que utiliza predominantemente la comunicación no verbal o también llamada analógica. La segunda es que el musicopsicoterapeuta debe reconocer en si mismo sus propias identidades sonoras (ISO) y sus propias relaciones regresivas, para poder diferenciarse y reconocer al otro, su paciente.

El musicopsicoterapeuta
El Mpt no es un hacedor de sonidos y de música. Es por esto que debemos distinguir el músico que improvisa, que ejecuta, el psicoterapeuta que utiliza la música, el educador que enseña, el psicomotricista o el kinesiologo que se sirve del ritmo para estimular, del Mpt que inter acciona con el no verbal, donde efectivamente el código sonoro, musical, del movimiento, del silencio y de la pausa, cumplen un papel de extrema importancia pero no el único. El psicoterapeuta utilizará la música receptiva dentro de las sesiones de psicoterapia verbal. Pero esta música receptiva no tendría ningún valor si no va seguida de una interpretación verbal porque en una psicoterapia verbal el uso de la música favorece las asociaciones libres que son expresadas mediante la palabra. Es en esta relación donde queda claramente plasmado que estamos ante una psicoterapia. Psicoterapia que utiliza el contexto no verbal para desarrollar dentro del vinculo la repetición, re formulación, y reestructuración de los comportamientos infantiles. El musicopsicoterapeuta no es un psicoterapeuta que utiliza la música o los sonidos. El Mpt es un psicoterapeuta que le permite al individuo a través del uso del sonido, la música, el movimiento, gestos, mímicas, instrumentos corpóreos – sonoro – musicales, el olor, la temperatura, la textura, el silencio y las pausas, el tiempo y el espacio, lograr desempolvar todos aquellas experiencias que no han podido descargarse en el momento oportuno y por los caminos que en aquellas circunstancias existían. El cuerpo del Mpt es un instrumento fundamental de la musicopsicoterapia, solo en virtud de estos conocimientos puede relacionarse en el no verbal. Por lo tanto no basta con tener conocimientos psicológicos y musicales, ningún mupsicoterapeuta puede decir que hace musicopsicoterapia en virtud de sus conocimientos musicales o psicológicos. Es necesario y fundamental en su formación la de someterse al tratamiento musicopsicoterapia didáctica para entender en el mismo el proceso de transferencia y contratransferencia del no verbal, así como el psicoterapeuta verbal debe someterse al tratamiento psicoterapia didáctica para comprender la transferencia y contratransferencia en la expresión verbal.

Musicopsicoterapia y edad evolutiva
Es objetivo de la musicopsicoterapia estudiar el gran complejo: hombre - corpóreo – sonoro- musical- hombre, como una unidad indivisible. Este complejo está formado por todo el propio cuerpo del ser humano con todas sus expresiones que forman parte del contexto no verbal: silencio; sonido; música; movimiento; olor; temperatura; textura; sensaciones cenestésicas y kinestesicas y todos aquellos códigos que aún desconocemos por no haber desarrollado la capacidad de percibirlos. Estas expresiones viajan a través de canales de comunicación que se dirigen al otro ser humano quien a su vez responde nuevamente con las infinitas posibilidades del contexto no verbal. El complejo hombre - corpóreo – sonoro- musical- hombre está atravesado verticalmente por las distintas edades evolutivas, que no lo modifican sino que solamente le van agregando factores más complejos para el entendimiento del ser humano. Cuando aparecen los momentos involutivos o en algunos casos patológicos se retrotrae el camino dejando nuevamente en libertad los primitivos canales de comunicación del complejo. Esto queda fehacientemente demostrado en lo que le ocurre a una persona afecta de Alzheimer donde a lo largo de la enfermedad comienzan a aparecer aquellos elementos no verbales de las primeras etapas evolutivas con los cuales puede volver a comunicarse y a crear. Esto también lo observamos cuando tomamos la historia no verbal del paciente con el cual vamos a trabajar. Llamo Historia no verbal a los sucesos y a las experiencias que tuvieron que ver con la comunicación analógica de un ser humano desde que es concebido hasta el momento que comenzamos la musicopsicoterapia. Esta historia forma parte de toda la época infantil del individuo, donde el lenguaje hablado no era lo trascendente. Pero los acontecimientos vividos a través de los códigos no verbales fueron fundamentales para esculpir la personalidad y los modos del comportamiento. El sujeto mantiene muchas de estas formas utilizadas en aquella época para seguir comunicándose o a veces para reforzar la comunicación a través del lenguaje. En las sesiones de musicopsicoterapia el paciente se expresa volviendo a utilizar aquellos códigos de los primeros años de vida, con lo cual si un Mpt logra percibir con profundidad todos estos códigos a lo largo del proceso descubre esa historia. El contacto psíquico entre dos seres supone un acto de volición, una unión basada en emociones o sentimientos comunes.

La comunicación no verbal
G. Revesz hablando del lenguaje denomina la relación contactual que expresa una experiencia intima que no es precisamente involuntaria sino deliberadamente social. El lenguaje resulta así una función esencialmente social. El lenguaje seria una forma, la más evolucionada del contacto mental. Este contacto psíquico puede ser no verbal, una interacción que suscita un eco afectivo que se halla en la base de toda forma de lenguaje, aun en las formas aparentemente más convencionales. El lenguaje solo ha podido surgir cuando las condiciones preliminares de contacto psíquico y mental fueron realizadas entre los miembros de la sociedad primitiva. Una vez inventado el lenguaje, el hombre ha continuado guardando, en los más profundo de su mente, esta capacidad prelinguistica de percepción comunicante y de expresión característica del espíritu que a veces se expresa por la elocuencia del silencio. De ahí que a veces el pensamiento no halla palabras bastante adecuadas. Y ello no se debe a la pobreza del vocabulario sino a la riqueza de sentimientos y de ideas que bullen en el inconsciente. Por ello ha podido decir Brice Parain que el lenguaje, que es vida, es un razonamiento que conduce al más allá del silencio. Y cuanto más cerca del silencio más cerca de la liberta. Es por todo esto que cada historia nos llevará por caminos no sospechados que provoca preguntas originales que tienen que ver con ese paciente y con ningún otro, lo que articula un ISO propio y característico. Las resistencias a mi modelo se basan también en la dificultad de entender que el Mpt se comunica con el paciente en el espacio y el tiempo que contiene el contexto no verbal. La primera resistencia al uso exclusivo del no verbal como elemento terapéutico se refiere al concepto prejuicioso de la psicología que dice: para llegar a la cura se necesita que el paciente ponga en palabras sus pulsiones inconscientes hacia la conciencia. El individuo logra comprender todas las dificultades a través del proceso de una relación. Es la experiencia compartida la que modifica. Cuando un ritmo binario se expresa hace consciente el inconsciente. Lo que ocurre durante la relación en un contexto no verbal no es posible de describir, porque es un producto (el objeto: relación) único, irrepetible y solo lo pueden entender los que han participado y contribuido a crear ese objeto: relación. Para esto se necesita como Mpt adquirir una sensibilidad especial y particular que solo se consigue con la experiencia, con la práctica continua y con la supervisión minuciosa de esa práctica. En algunas ocasiones esto se puede entender cuando se observa a los grandes maestros del Tai chi. Uno de ellos consiguió tener tal sensibilidad en el cuerpo que podía evitar que un pájaro posado en la palma de su mano remontara vuelo. Esto lo conseguía porque cada vez que el pájaro inclinaba sus piernas para tomar base en la palma y alzar vuelo, el maestro una milésima de segundo antes bajaba levemente su palma con lo cual el pájaro nunca lograba tener la base firme para alzar vuelo y siempre quedaba en el mismo lugar. El monje que fue testigo exclamo asombrado: “vuestro arte es prodigioso”. El maestro rió y dijo, si uno práctica Tai Chi durante un tiempo el cuerpo entero se vuelve tan ligero y sensible que el peso de una pluma lo mueve y lo mismo ocurre si se posa una mosca. Todo consiste en esto. Esto está escrito en “Las piedras de toque” de Tai Chi, las transmisiones secretas de la familia Yang. Este principio que tiene el Tai Chi que es el de percibir la energía del otro para utilizarla, es lo que en Musicopsicoterapia se aprende desde el lugar de la percepción profunda o sea de lo que el otro intenta transmitirle. Entonces el Mpt que aprende a percibir al otro porque puede percibirse a si mismo, modula esa descarga energética de la expresión del otro para canalizarla en el mejor sentido. Es el momento que descansa la energía propia del Mpt, quien utiliza solo la del paciente, y con ella establece la relación óptima. Se crea el objeto - relación que puede tener incluso una valencia estética determinada.

Unidad de percepción
Otro concepto importante a retener es que el ser humano tiene una unidad de percepción y no sistemas de percepciones parciales. No creo que exista la posibilidad de desarrollar una percepción única y selectiva hacia cierto tipo de códigos, sin que esto termine por provocar una alteración de la percepción en general. El hombre como el animal tiene precisamente el desarrollo de un sentido globalizador de los códigos a percibir que unificados dan un determinado sistema de comunicación. Esto produce como resultado también un determinado sistema de expresión que a su vez tiene la tendencia a ser unificado y totalizador. El ser humano no se expresa con un determinado sonido, sino que ese sonido está complementado por el movimiento, el silencio, el olor, la mímica, el gesto y tantas otras alternativas. Todo esto configura la comunicación analógica o no verbal. Antes de continuar quiero reflexionar acerca de una frase de Murry Schaefer, el decía: “yo no he visto jamás un sonido”. Este gran descubridor del paisaje sonoro, estaba totalmente involucrado en ese paisaje que terminaba por aislarlo del resto de los componentes de ese paisaje. Este es el gran problema de los músicos por vocación. El Mpt no puede aislar el sonido de todas las otras expresiones del contexto no verbal. Un sonido solo en la dimensión infinita de la comunicación analógica deja de tener sentido. Un sonido cobra su vida expresiva cuando se integra en la experiencia viva de la interacción entre dos seres, donde ellos no solo escuchan, oyen, sino que también sienten, palpan, se mueven, huelen y ven. Y además cuando a todo este conjunto perceptivo global se le intercala el silencio que le precedió y el que lo sucederá. En el proceso evolutivo el ser humano por consecuencia de su inserción social y cultural va parcializando sus percepciones en detrimentos de otras y es allí donde va perdiendo paulatinamente su capacidad de percibir al otro, dejando solo despierto aquellos elementos que culturalmente son aceptados como formas de comunicación. (Hoy en día están hipertrofiados los códigos visuales). El código verbal también forma parte del contexto no verbal pero el uso de la palabra está referido no a su significado sino a los parámetros que la contienen: timbre, intensidad, volumen, altura, densidad. A lo largo de mi experiencia he comprobado que este último concepto es muy resistido, como si el hombre sin el uso de la palabra hablada quedaría desvalido o lo sumiría en una categoría similar al animal. Todo esto creo se debe a una falta de reconocimiento de una zona olvidada de la personalidad que simplemente se expresa a través de códigos no verbales.

La personalidad como sistema de energía
Se dieron muchos conceptos para definir la personalidad, desde:

  1. Habilidad social, capacidad de reaccionar positivamente en contacto con otras personas en circunstancias diversas.
  2. La impresión mas intensa que provoca el otro.
  3. La personalidad consiste en la organización o configuración de varios y distintos comportamientos del individuo.
  4. La personalidad consiste en aquello que el hombre efectivamente es.

Pero la que me pareció más útil para entender y comprender los fenómenos expresivos es la que concibe la personalidad como un sistema de energía cuyo principal objetivo es el de reducir la tensión (Sullivan). En otras palabras la personalidad se define de acuerdo a la manera en que se descargan las tensiones energéticas. Por lo tanto parto de un esquema energético que compone el psiquismo humano. Poseemos un sistema infinito de energías que tienden a descargarse permanentemente. El pensamiento de la descarga no es de tipo económico. La descarga de tensión esta llena de cualidad, de afectos y emociones. Según W. R. Bion es la mediación materna que confiere la cualidad psíquica al afecto; la madre responde a la “necesidad” que la personalidad tiene para establecer un contacto con la realidad psíquica. En musicopsicoterapia el Mpt tiene una función parecida en donde la experiencia somática se transforma imperceptiblemente y simultáneamente en experiencia emotiva. Para entender mejor el concepto, debo decir que el Mpt no actúa sino que genera una matriz para que el paciente pueda expresarse y de esta manera tampoco tenga necesidad de actuar. La no acción se convierte en la expresión corpóreo – sonoro –musical. Aquí podemos decir que el hecho recordado no reaparece en forma de recuerdo sino en forma de expresión corpóreo – sonoro –musical, que no es lo mismo que decir en forma de acción. Debemos entender que existen tres niveles de canalización energética de la tensión. El primer nivel, nivel motor: “muevo un dedo”. Segundo nivel, con el movimiento del dedo produzco un sonido o una secuencia rítmica o una pausa y el Tercer nivel, el del pensamiento hablado. La musicopsicoterapia acciona en el segundo nivel. El segundo nivel es un nivel de comunicación: muevo los músculos de la traquea, diafragma, los pulmones y produzco un grito, un gemido, una repetición, surge un intervalo. De este montante energético nos interesa a nosotros especialmente aquellos que tienen que ver con los sonidos, el movimiento, y el silencio. El ser humano en su diario vivir descarga las tensiones a través de formas sonoras, de movimiento y de silencio, mucho mas fácilmente que a través de las estructuras verbales o de significado de imágenes o de fantasías o de símbolos. Flora Davis cita una frase anónima: “las palabras pueden muy bien ser lo que emplea el hombre, cuando todo lo demás ha fracasado”. Reflexionando sobre esa frase, la modificaría de este modo: “las palabras pueden muy bien ser lo que emplea el hombre por temor a que todo lo demás fracase”.

Las energías del silencio
Todos reconocemos las energías que se expresan a través del sonido, del movimiento, pero nos cuesta aceptar la inmensa energía que expresamos a través del silencio y las pausas. Silencio viene del latín (silentium): abstenerse de hablar, falta de ruido. Es indudable que no existe el silencio real. Estamos hablando siempre del silencio relativo. Yo diría que nos vamos a referir a la “pausa”. En el no verbal el silencio significa “dar el espacio al otro”. Y dar el espacio al otro significa: escuchar, oír, percibir, sentir, aprender, oler, gustar, esperar, atender, etc. El no verbal está compuesto de infinitas pausas. Si no hay silencio no hay posibilidad de comunicación, como tampoco hay posibilidad de la existencia de la música. Deberíamos definir la música como: “el arte de combinar los silencios, para relacionar los sonidos.” Probablemente un paciente en estado vegetativo persistente o en coma el silencio podría ser la única forma expresiva de comunicación con el ambiente que lo circunda. El silencio es el aspecto más vulnerable de la comunicación no verbal. El Mpt debe trabajar especialmente con el silencio. Escuchar es una función que se basa en la relación de contraste entre el silencio y el sonido. Un buen Mpt es el que sabe escuchar y manejar los silencios. El silencio es la primera expresión del paciente de escucharse y reconocerse y de reconocer al otro. Es una manera de decir: “Estoy pero también haré una pausa para que tu también estés”. Cuando comienza una sesión de musicoterapia es frecuente encontrarse que uno de los dos indistintamente, Mpt o paciente, ambos sienten la necesidad de producir rápidamente una sonoridad para llenar el espacio y el silencio o la pausa en el tiempo que se establece. Pero las más de las veces es el Mpt que no logra esperar, y por lo tanto interrumpe el espacio y el tiempo necesario para que el paciente se exprese. ¿Que es lo que ocurre? El paciente emite las primeras expresiones y el Mpt no puede soportar el espacio y el tiempo de silencio que se sucede a esa primera expresión. Siente una compulsión a responder, es su propia exigencia proyectada en el paciente. Es como si dijera: “Te debo responder a lo que me expresaste porque sino siento que no me reconoces o me excluirás o seré excluido de la relación (el fenómeno del aislamiento)”. Entre la expresión y la pausa existe la posibilidad de inter accionar entre el amor y el odio, entre lo bueno y lo malo, entre lo lindo y lo feo, entre el yo y el no - yo, y es en esta escisión donde comienza el reconocimiento. Es como si el Mpt dijera: “te reconozco, pero yo soy diferente de lo que tu proyectas en mi, te guste o no”. Una forma de evaluar esta relación lo constituye el silencio. He cronometrado observando videos de sesiones de musicoterapia, el tiempo que tarda un Mt en responder a la expresión de un paciente. Un Mpt no dura más de treinta segundos en responder a cualquiera de las primeras manifestaciones del paciente. El silencio y la pausa lo compulsa inmediatamente a emitir una determinada expresión las más de las veces de tipo sonora – musical. El silencio juega un papel esencial en la musicoterapia. El silencio retrotrae al periodo de la ausencia, del abandono, de la ausencia del otro. El silencio permite el escuchar otras cosas, sobre todo escuchar privado del estimulo. Esta es una de las formas que el paciente en coma percibe.
El silencio forma parte de la herida narcisista.
El silencio me hace temer que yo no existo, o que se pudiera pensar que yo no existo.
El silencio me acerca a la muerte.
El trabajo en el silencio coloca al Mpt, en situaciones de riesgo, pero permite objetivar mucho más claramente la afectividad, las emociones, la conducta, la característica del paciente. El silencio representa una apertura a la creatividad del paciente. El silencio provoca la aceptación del otro y la diferenciación entre el yo y el no - yo que culminara con la posición depresiva. Probablemente este es el núcleo por el cual la mayoría de los Mpt se resisten a mantener el silencio frente a la expresión del paciente. Es evidente que luego de unos minutos de mantener el silencio el paciente puede hacer el camino que lo llevara a una posición depresiva; esta situación hará impacto en la posición depresiva del Mpt que no la puede admitir en el mismo. En el no verbal, es muy difícil el reconocimiento absoluto del otro, en cuanto individuo separado de uno capaz, de respetar la especificidad y la característica propia del interlocutor. El Mpt debe camuflar esta defensa, es decir la capacidad de conciliar la propia autonomía psíquica con el reconocimiento de la existencia del otro. En esa doble polaridad se mueve el Mt con su paciente. En el proceso vincular el silencio es fuente de información y de comunicación y esto se observa clínicamente en el paciente en coma o en estado vegetativo persistente. Es en el silencio donde el paciente en coma es escuchado. El silencio está íntimamente relacionado con el tiempo, si no hay pausas no hay tiempo, sin el tiempo no puede haber pausas. Victo Massuh dice sobre el tiempo y la muerte: “El tiempo es la cualidad humana por excelencia. Todo discurso sobre el tiempo es en lo íntimo del hombre donde tuvo su origen. En virtud de que la criatura humana vive el horizonte de la muerte, la exploración sobre el tiempo ha sido siempre central en su doble perspectiva de nacimiento y destrucción. En la naturaleza la muerte es una parte de la vida, una etapa en su transformación, un momento de equilibrio que prepara un nuevo desequilibrio, el desorden que precede a la emergencia de un orden, es un punto dentro de un círculo que gira sin descanso. Mueren las partículas para que siga viviendo la materia y se organice de otro modo, caen las hojas para que el árbol siga vivo, muere el árbol pero la naturaleza se renueva. La muerte humana es en cambio única, individual y absoluta. El tiempo es más interior al hombre que a la naturaleza porque la conciencia que éste tiene de aquel está excitada por la expectativa de la muerte.” Lo mismo ocurre con el silencio. Yo creo que la necesidad de usar indefectiblemente el verbal es una defensa de los terapeutas frente a la regresión y al silencio. He observado en las supervisiones que los terapeutas tienden a esconder sutilmente el horror a la regresión y el horror al silencio, a través de los mecanismos de defensa que utilizan para evitarlos. El trabajo en el silencio coloca al Mpt en situaciones de riesgo, pero permite objetivar mucho más claramente la afectividad, las emociones, la conducta, la característica del paciente. No es una paradoja decir que el Mpt puede entrar en resonancia con el silencio del otro. Esto quiere decir que en la dinámica energética de los ISOS el silencio forma parte de los mismos. El Mpt debe hacer eco del silencio como hace eco de un ritmo determinado de un paciente. Porque también existe el silencio arcaico, el silencio no es un espejo sino que también se refleja en el espejo como el sonido. En musicopsicoterapia es necesario re – pensar lo no –pensado sobre todo si se quiere investigar y descubrir nuevos horizontes
Muchas gracias


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